
El otoño es la época del año en la que se produce el mayor pico de incidencias relacionadas con la entrada de roedores hacia el interior de edificaciones e instalaciones, donde buscan refugio y alimento. Ratas y ratones buscan vias de acceso diferentes y se comportan de modo distinto, lo que es interesante saber para controlarlos de forma más eficiente.
Control de roedores en otoño
El control de roedores es cosa de todo el año, especialmente en entornos sensibles como la industria alimentaria o la hostelería, pero con la llegada del otoño y la bajada de las temperaturas se incrementan las invasiones de roedores hacia el interior de las edificaciones.
En instalaciones de uso estacional, como campings, complejos turísticos o instalaciones deportivas, el cierre o la bajada de actividad propia de esta época del año deja espacios tranquilos, que facilita que los roedores accedan sin ser molestados.
Ratas y ratones entran buscando refugio y alimento pero lo hacen de forma diferente y, una vez dentro, se comportan de forma distinta. Digamos que la rata visita y el ratón se instala, lo que tiene impacto en la forma de controlarlos.
¿Cómo se comportan los ratones comunes (Mus musculus)?

El ratón común (Mus musculus) tiene una baja tolerancia al frio por su pequeño tamaño corporal y, si vive en el exterior, ya busca refugio en interiores a finales del verano.
- Los ratones tienden a anidar en interiores donde encuentran alimento y allí se reproducen.
- Pueden permanecer en interiores largas temporadas sin desplazarse al exterior porque sobreviven con el contenido de humedad de los alimentos que comen y no necesitan beber agua.
- Son animales territoriales y se mueven en pequeños circuitos repetidos dentro de un radio de acción de muy pocos metros.
- Puntos preferentes de acceso: puertas, grietas en la pared, falsos techos, cajas de mercancías entrantes, huecos en fachadas, etc.
- Dónde anidan: Suelen hacer sus nidos en lugares oscuros y protegidos, por ejemplo dentro de paredes y huecos, debajo de refrigeradores o dentro de equipos, muebles y cajones, dónde pueden llegar a ser muy prolificos.
- Son de hábitos nocturnos y se alimentan muchas veces durante una noche pero prefieren comer pequeñas cantidades de comida que hallan en puntos distintos.
- Los ratones son curiosos innatos, investigan los cebos inmediatamente pero, normalmente, tan sólo ingieren cantidades muy pequeñas de un mismo cebo.
¿Cómo se comportan las ratas comunes (Rattus norvegicus)?

La rata común (Rattus norvegicus) suele vivir en redes de alcantarillado, falsos techos, zonas bajas de estructuras construidas o exteriores.
- No anidan en interiores pero las condiciones metereológica adversas las pueden forzar a salir del alcantarillado o de sus madrigueras. Con la entrada del frío y las lluvias se reportan más avistamientos y accesos a interiores, aunque tienden a ser invasoras puntuales.
- Las ratas necesitan una fuente de agua a diario por lo que se desplazan, salen y entran, siguiendo caminos marcados, en un radio de hasta 50 metros, para encontrar comida y agua.
- Puntos preferentes de acceso: Imbornales, acometidas de tuberías, sótanos, garajes y zonas de basuras.
- Las ratas son neofóbicas y desconfian de todo aquello que es nuevo, por ejemplo los cebos rodenticidas, pero una vez que superan este temor comen grandes cantidades de alimento de la misma fuente.
¿Cómo afecta el comportamiento de los roedores al modo de controlarlos?
- La rata es neofóbica: requiere un periodo de acondicionamiento con trampas desactivadas o cebo inerte durante días antes de iniciar el tratamiento.
- El ratón es neofílico: puede aprovecharse su curiosidad rotando, moviendo y cambiando los tipos de dispositivos y los cebos con frecuencia. Un ratón investigará de inmediato una trampa que no estaba allí el día anterior.
Diferencias en el modo de poner los cebos
-
La rata requiere pocos puntos de cebado fijos, distanciados (cada 8-15 m) y colocados en sus rutas fijas entre el nido y el agua/comida.
-
El ratón requiere una alta densidad de puntos de cebado muy cercanos (cada 1.5-3 m) abarcando todo el radio de acción de la colonia.
Diferencias en la ubicación de los dispositivos
-
Las ratas se mueven en el plano horizontal y por vías fijas generalmente cerca del suelo o en el subsuelo: es recomendable colocar las trampas en la base de las paredes, en rincones, arquetas y pasos de tuberías principales.
-
El ratón requiere un control tridimensional, con trampas a ras de suelo, sobre maquinarias, en el interior de cajones, falsos techos o armarios de almacenamiento.
Diferencias en el tipo de estrategias de exclusión
- Las ratas pueden pasar por agujeros pequeños y tienen la capacidad de roer plástico, madera, aluminio, ladrillo, cemento o incluso plomo. Para evitar su acceso hay que sellar con productos de exclusión especializados (por ejemplo, la malla de acero inoxidable y polifibras) las aberturas superiores a 2 centímetros, colocar válvulas anti-retorno y rejillas en bajantes y conexiones con el alcantarillado, colocar burletes especializados a prueba de roedores en las puertas exteriores o reforzar con metal la base de las puertas exteriores de madera.
- Los ratones pueden acceder al interior por grietas y pasos de cables de un tamaño ínfimo, menor a un centímetro. Para evitarlo se recomienda el sellado de posibles puntos de acceso (grietas, agujeros, etc.) con productos de exclusión, colocar rejillas en ventanas y en el sistema de ventilación o reparar grietas en tejados.

El control de roedores es cosa de todo el año
A pesar de que la presión de entrada exterior se dispara en otoño, el control en la industria alimentaria y en hostelería debe ser continuo por dos motivos fundamentales:
- Una vez que un grupo de ratas o ratones logra entrar en un establecimiento alimentario, almacén, hotel, etc. encuentra una temperatura propicia y alimento constante. Dentro del inmueble pierden la estacionalidad y se reproducen a ritmo constante durante todo el año.
- La estrategia en primavera y verano se centra en la prevención, la detección temprana de puntos críticos y en el sellado de grietas y accesos. Si se descuida el mantenimiento durante los meses cálidos, la invasión de otoño causará la infestación de productos y locales, con las molestias y costes asociados, y obligará a realizar tratamientos de choque.








