Información sobre la fructosa en el etiquetado de los alimentos

Información sobre la fructosa en el etiquetado de los alimentos

seguridad alimentaria

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) propone incluir la fructosa y sus fuentes en el etiquetado de los alimentos. Presente en frutas, edulcorantes e infinidad de ultraprocesados, la fructosa puede convertirse en un riesgo para las personas que sufren patologías asociadas a su ingesta. 

 

Fructosa en la etiqueta: ¿por qué? 

La fructosa es el azúcar presente de forma natural en las frutas, las hortalizas y la miel. Para la gran mayoría de las personas, consumirla mediante estos alimentos no supone problema alguno. Sin embargo, para un grupo significativo de la población, este compuesto o sus precursores pueden convertirse en el desencadenante de síntomas digestivos graves o complicaciones metabólicas severas.

El Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) ha publicado un informe que analiza las patologías asociadas al consumo de este azúcar y plantea una necesidad clave: incluir la fructosa y sus fuentes de forma clara en el etiquetado de los productos alimenticios.

Las dos caras de la intolerancia a la fructosa

Para comprender el impacto de esta propuesta, es necesario diferenciar entre las dos afecciones principales que afectan al procesamiento de la fructosa en algunas personas:

  • La Intolerancia Hereditaria a la Fructosa (IHF): es un trastorno genético raro, que impide la metabolización de la fructosa. En episodios agudos puede desencadenar vómitos, dolor abdominal grave, letargo e hipoglucemias. A largo plazo causa daño hepático, insuficiencia renal, retraso en el crecimiento en niños e incluso riesgo de muerte.
     
  • Malabsorción o intolerancia intestinal de la fructosa: es mucho más extendida y ocurre por una capacidad limitada de absorción de la fructosa en el intestino delgado, que pasa al colon y es fermentada por la microbiota. La fermentación bacteriana produce gases, ácidos y atracción de agua, generando distensión abdominal, flatulencias, cólicos y diarrea. 

fructosa

El peligro de las fuentes oculta de fructosa

La gestión de ambas afecciones exige restringir la ingesta de fructosa, de forma absoluta o estricta en el caso de la IHF. Sin embargo, mantener esta dieta resulta sumamente complejo debido a la presencia inadvertida de fructosa y sus derivados en alimentos procesados y ultraprocesados:

  • Sacarosa (azúcar de mesa).
  • Jarabes edulcorantes
  • Polioles y edulcorantes derivables: El sorbitol (E 420) se convierte directamente en fructosa en el hígado, el maltitol (E 965), isomalt (E 953) o lactitol (E 966) también representan aportes equivalentes de fructosa.
  • Tagatosa: utilizada como edulcorante
  • Aromas, aditivos y excipientes: Extractos de frutas o vehículos edulcorantes en alimentos.

¿Por qué regular la fructosa en el etiquetado?

Actualmente, el Reglamento Europeo (UE) Nº 1169/2011 obliga a destacar los alérgenos e ingredientes que causan intolerancias comunes, como la lactosa o el gluten, pero no incluye a la fructosa ni a sus precursores en su listado obligatorio. Del mismo modo, declaraciones nutricionales reguladas como "sin azúcares" permiten hasta 0,5 g de azúcares por cada 100 g/ml, una cantidad que puede representar un riesgo para una persona con IHF.

Ante este escenario, AESAN propone incluir la fructosa y sus fuentes en la información alimentaria facilitada al consumidor:

  • Prevención de ingestas accidentales: Sin un etiquetado claro, las personas afectadas enfrentan un riesgo constante de consumir fructosa oculta, exponiéndose a crisis agudas (IHF) o molestias digestivas crónicas.
     
  • Evitar deficiencias nutricionales: Para protegerse, muchos pacientes eliminan grupos enteros de alimentos (como frutas y hortalizas) de forma indiscriminada, lo que causa carencias nutricionales. Un etiquetado preciso permite elecciones alimentarias informadas y seguras, sin necesidad de restricciones innecesarias.

Dado que no existen umbrales de ingesta seguros universalmente aceptados para estas patologías, la AESAN sugiere que la mención de "ausencia de fructosa" se fundamente en los límites de detección y cuantificación analíticos más bajos posibles (similares a los fijados para la lactosa). España cuenta con métodos analíticos acreditados capaces de detectar y cuantificar concentraciones tan bajas como el 0,05 % (o incluso inferiores) de fructosa en los alimentos.

 

Referencia:

Comité Científico AESAN. (Grupo de Trabajo) Díaz. A., Bretón, I., Gil, Á., Nieto, G., Pichardo, S., Sánchez, M.C. y Carlos, M.Á. Informe del Comité Científico de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) sobre la Intolerancia Hereditaria a la Frutosa (IHF), o déficit de aldolasa B, y la malabsorción (intolerancia intestinal) de fructosa. Revista del Comité Científico de la AESAN, 2026, 43, pp: 11-35.

 

 

Compartir notícia: 

Empresas relacionadas