Un proyecto europeo desarrollará un sistema automático y asequible para controlar el radón

Un proyecto europeo desarrollará un sistema automático y asequible para controlar el radón

radon

El radón está dejando de ser un desconocido. Responsable de un significativo porcentaje global de casos de cáncer de pulmón, este gas radioactivo de origen natural ya ocupa un lugar en la legislación europea, que busca controlar su presencia en centros de trabajo y edificios residenciales. Un proyecto europeo en el que participa el CSIC está desarrollando un sistema automático y asequible para controlar los niveles de radón en interiores.

 

Sistema automático y asequible para controlar el radón

radonRespirar concentraciones elevadas de radón es uno de los principales factores desencadenantes de cáncer de pulmón. Un hecho que puede suceder tanto en domicilios como en centros de trabajo ubicados sobre suelos ricos en uranio, que está presente de forma natural en suelos y rocas.

Desde el suelo, las partículas radioactivas del gas se introducen en los edificios, principalmente en plantas bajas y subterráneos, creando concentraciones peligrosas para la salud por inhalación.

Pero, la presencia de radón en interiores es un factor que puede ser mitigado o eliminado con una correcta ventilación o un buen sellado en las partes bajas de los edificios. No obstante, la mayoría de la población no siempre está concienciada sobre este peligro, y, además, el radón es dificil de percibir, ya que no tiene olor, color ni sabor, y es necesaria tecnología para determinar el nivel de concentración y si existe peligro o no.

Es este un tema de salud pública que, a nivel europeo, pronto estará regulado por la Directiva Europea 2013/59/EURATOM, que entrará en vigor en febrero de 2018, y que obligará a adoptar medidas de control de este gas. Entre ellas, realizar mediciones en los lugares de trabajo ubicados en áreas de riesgo y reducir la concentración de radón en aquellos lugares en los que se registre un mínimo de 300 becquerelios por metro cúbico. 

En todo este escenario, el desarrollo de tecnología que facilite la detección y la medición de los niveles de radón en interiores parece una necesidad inminente.

Y, atendiendo a esta necesidad, un proyecto europeo, en el que participan el Instituto de Microelectrónica de Barcelona (IMB-CNM)  del CSIC, la Universidad de Santiago de Compostela, las empresas Alibava Systems, Sensing & Control (S&C), ATI Sistemas y Radiansa Consulting, tiene por objetivo desarrollar un sistema automático y asequible, que controle los niveles de radón y dé una respuesta automática, adaptando la ventilación o la climatización en función de las concentraciones de radón. El sistema, que se controlará mediante un app en el móvil, tendrá una versión más sencilla para usuarios domésticos y otra para grandes instalaciones.

Monitorización en tiempo real

Aunque los niveles de radón en interiores pueden reducirse ventilando adecuadamente, esta operación no se realiza siempre cuando es necesario, bien por desconocimiento o bien por limitaciones técnicas.  Además, el mayor aislamiento de las casas actuales, pensado para mantener mejor la temperatura y ahorrar energía, tiene la contrapartida de facilitar una mayor acumulación de radón en el interior.

Por rotra parte, existen algunos sensores para el control de radón en el mercado, que en algunos casos son muy sofisticados y caros, y en otros casos son sencillos captadores de aire, que necesitan varios días de exposición en el ambiente a controlar y, para obtener resultados, deben ser analizados en laboratorios especializados.

La propuesta del nuevo desarrollo es poder tener una monitorización en tiempo real  y actuar de forma instantánea en la reducción de los niveles de radón. Para ello, los investigadores desarrollaran un sensor basado en tecnología de silicio, así como un monitor de radón capaz de proporcionar medidas de concentración con frecuencias inferiores a media hora.

Ambos se complementarán con un sistema, que gestionará la información proporcionada por el monitor y que estará conectado a una instalación inteligente de climatización. El objetivo es que el sistema sea capaz de actuar de manera prácticamente instantánea y activa en la reducción de la concentración de radón en el edificio.

La idea es que el sensor sea lo más sencillo posible, sin pantalla ni controles, y que pueda controlarse a través de una app en el teléfono móvil.  Además, el sistema estará concebido tanto para usuarios domésticos (en una versión más sencilla) como para grandes instalaciones (con más de mil metros cuadrados).

Las pruebas del sistema se desarrollarán en Galicia, uno de los lugares de España con mayor emisión de radón.  

 

Fuente: CSIC

Imagen: Flickr

 

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