Las garrapatas estan consideradas, después de los mosquitos, como el segundo principal vector de transmisión de enfermedades infecciosas en humanos a nivel mundial, entre las que destacan la encefalitis (TBE) y la enfermedad de Lyme. Según un artículo publicado en la revista Epinorth, la encefalitis transmitida por la picadura de garrapatas es la infección por flavivirus más relevante para la salud pública en el hemisferio norte.
La enfermedad de Lyme es una patología inflamatoria multisistémica producida por la bacteria Borrelia burgdorferi, que se transmite por las garrapatas, principalmente de la especie Ixodes ricinus, y que afecta aproximadamente a 65.000 personas al año en Europa. La incidencia de la enfermedad de Lyme ha aumentado en algunas zonas de Europa y su distribución geográfica está en expansión hacia mayores altitudes y latitudes.
Diversas empresas europeas participan en el proyecto Hilysens, que tiene por objetivo desarrollar una herramienta eficiente de diagnóstico para mejorar la detección, el seguimiento y el tratamiento de la enfermedad de Lyme, transmitida por la picadura de garrapatas. La detección precoz del agente causal de la enfermedad, Borrelia burgdoferi, es fundamental para evitar daños de salud crónicos.
Las enfermedades transmitidas por garrapatas son endémicas en algunas zonas de Europa. Expertos convocados por el European Center for Disease Prevention and Control (ECDC) se han reunido para definir una estrategia de control y prevención de enfermedades asociadas a estos arácnidos, como encefalitis y borreliosis (enfermedad de Lyme), a nivel de los Estados Miembros.
El Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) destaca la imminencia de la temporada de garrapatas con la llegada del calor e informa sobre el riesgo de transmisión de zoonosis por este vector, las medidas de prevención y las zonas con más riesgo en la geografia europea.
La presencia y la propagación de garrapatas del grupo Hyalomma marginatum, en particular de las especies asociadas a aves, en Europa, Asia y África, asi como la presencia de la Fiebre hemorrágica de Crimea-Congo en los Balcanes, son los principales factores de riesgo para la introducción y propagación de la enfermedad en Europa.