Adjuntamos los enlaces a dos interesantes publicaciones de la OMS para preservar la salud pública ante contaminantes en el aire interior. La primera publicación aborda peligros biológicos como la humedad, el moho o los hongos y la segunda trata los contaminantes químicos. En ambas se realiza una descripción exhaustiva de los peligros y se presentan directrices de actuación.
Una parte sustancial de nuestro tiempo la pasamos en el interior de edificios y la calidad del aire interior es un factor importante de riesgo para la salud humana a nivel mundial.
La contaminación microbiana del aire incluye cientos de especies de bacterias y hongos que crecen cuando existe un cierto grado de humedad en los interiores. La exposición a contaminantes microbianos está clínicamente asociada a síntomas respiratorios, alergias, asma y reacciones inmunológicas.
Por otra parte, la contaminación del aire con agentes químicos emitidos por los edificios, los materiales de construcción y equipamientos en interiores así como algunas actividades humanas, puede ser origen de cáncer, trastornos pulmonares, daños renales y genotoxicidad.
La oficina regional para Europa de la OMS expone estas dos formas de contaminación ambiental interior y aporta directrices para minimizar en lo posible los riesgos derivados en las guias que detallamos a continuación:
La presencia de agentes biológicos en interiores está condicionada a la humedad y a una ventilación inadecuada.
El exceso de humedad produce un crecimiento de microbios como el moho, hongos y bacterias en la mayoria de materiales interiores, que posteriormente emiten esporas, células, fragmentos y compuestos orgánicos volátiles en el aire. Por otra parte, la humedad provoca la degradación química o biológica de materiales, que también contamina el aire.
Los ácaros del polvo, productores de alérgenos, se ven favorecidos por entornos húmedos así como los hongos, que producen también alérgenos, irritantes y micotoxinas, en algunos casos carcinógenas. La humedad favorece también la presencia de cucarachas y roedores, que son también fuente de alérgenos.
Los sistemas calefacción, ventilación y aire acondicionado pueden también ser origen y fuente de dispersión de contaminantes biológicos y químicos.
La guía trata los siguientes apartados:

Cada sustancia constituye un capítulo con los siguiente aspectos:
Fuente: OMS

