El problema de los edificios inteligentes

ANEPALa Asociación Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA) ha advertido estos últimos días sobre las altas posibilidades de que un edificio de los llamados inteligentes llegue a convertirse en un edificio enfermo. Concretamente, Juan Carlos Bajo (el presidente de la entidad) ha declarado que el principal problema está relacionado sobre todo con los edificios que están cerrados herméticamente y la ventilación está regulada sin posibilidad de variarla los ocupantes y se reduce la ventilación para el ahorro energético.

Como ya hemos dicho en otras ocasiones en Higiene ambiental, dos de los principales problemas que convierten a un edificio en enfermo son las malas condiciones de renovación de aire, y un mantenimiento higiénico inadecuado del sistema de climatización. Una baja humedad relativa junto con materiales aislantes en el entorno laboral implican una alta electricidad estática. Los lectores recordarán los recientes casos de lipoatrofia semicircular.

En el artículo que referenciamos, aparecido en Fuerteventura Digital, se habla del origen de los edificios inteligentes a finales de los años setenta del siglo pasado. La intención en esas construcciones era aprovechar al máximo la luz solar y crear espacios herméticos donde la gestión de la energía fuera lo más eficiente posible. Lo malo es que no se pensó lo suficiente en la circulación y renovación del aire sino simplemente en el mantenimiento de una temperatura óptima. Obviamente, como el tiempo ha acabado demostrando, no era suficiente.

 

Edificio inteligente

 

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