Micotoxinas en el aire interior, ¡que alguien abra las ventanas!

Mientras que la presencia de micotoxinas, compuestos tóxicos generados por los hongos, en los alimentos es ampliamente conocida y está regulada, poco se sabe de la toxicidad de las micotoxinas por inhalación. Y, de hecho, deberian tenerse en cuenta como un parámetro importante de la calidad del aire interior, ya que las toxinas producidas por diferentes especies de hongos que crecen en zonas húmedas en el interior de los edificios pueden convertirse en aerosol y ser fácilmente inhaladas.

 

Micotoxinas en el aire interior, ¡que alguien abra las ventanas!

aspergillusLos hongos se encuentran prácticamente en todas partes. En condiciones de humedad y calor proliferan y forman colonias, capaces de producir altas concentraciones de micotoxinas.

¿Para qué? No se sabe exactamente, ya que no son necesarias para su crecimiento o desarrollo, pero es posible que contribuyan a la expansión del hongo al debilitar a los organismos competidores.

En todo caso, cuando la colonia de hongos se encuentra dentro de un edificio, los organismos debilitados en cuestión pueden ser sus habitantes, ya que los efectos de las micotoxinas en animales y personas incluyen enfermedades, irritación, depresión del sistema inmunológico y alergias.

Han sido ampliamente estudiadas en el contexto de la seguridad alimentaria, sin embargo falta información sobre su toxicidad por inhalación en interiores. Un hecho que pone de manifiesto un estudio realizado en la Escuela Nacional de Veterinaria de Toulouse, Francia, en el que se muestran indicios de la suspensión y dispersión en el aire de micotoxinas emitidas por hongos ubicados en las paredes y la facilidad con que pueden ser inhaladas.

Según el autor principal, Jean-Denis Bailly, el estudio demuestra que las micotoxinas se pueden transferir desde un material mohoso al aire, en condiciones que pueden darse en los edificios, por lo tanto, pueden ser inhaladas por los ocupantes y deben ser investigadas como parámetros de calidad del aire interior, especialmente en hogares con contaminación fúngica visible.

En el estudio se simularon las condiciones reales de aerosolización de las toxinas a partir de un sustrato de papel de pared contaminado con moho, sobre el que se aplicó un flujo de aire con una velocidad y dirección que pueden darse en condiciones reales en el interior de los edificios. Posteriomente, analizaron los bioaerosoles resultantes.

Para ello, los investigadores utilizaron tres especies de hongos: Penicillium brevicompactum, Aspergillus versicolor y Stachybotrys chartarum. Estas especies, habitualmente estudiadas como contaminantes alimentarios, también son, según Bailly, frecuentes contaminantes del aire interior. Estos tres hongos producen micotoxinas distintas y sus micelios son diferentes, lo que conduce a diferencias en la cantidad de micotoxinas que depositan en el aire.

Un importante parámetro de la calidad del aire interior

El análisis de los bioaerosoles obtenidos en el estudio mostraron que la mayoría de las toxinas transportadas por el aire están en partículas cuyo tamaño corresponde a las esporas o fragmentos del micelio de los hongos (tamaño igual o superior a 3 μm). Pero, también se constató que parte de la carga tóxica se encuentra en partículas más pequeñas que las esporas, como polvo o diminutos fragmentos del papel tapiz, que podrían ser fácilmente inhalados y penetrar profundamente en el tracto respiratorio humano. Un dato relevante para la evaluación del riesgo de la contaminación fúngica en interiores.

La propensión a la aerosolización difiere según las especies de hongos. Por ejemplo, las partículas se aerosolizaron a partir del sustrato contaminado con Penicillium brevicompactum al aplicar una velocidad de aire de sólo 0,3 m/s, mientras que S.chartarum requirió una velocidad del aire de 5,9 m/s y en el caso de Aspergillus versicolor la velocidad fué de 2 m/s.

La cantidad de micotoxinas liberadas en el aire por los hongos puede depender también de los mecanismos por los cuales las toxinas llegan a estar en suspensión en el aire, por ejemplo, a través de gotas exudadas o por acumulación en las esporas. Entender estos mecanismos podria ayudar a dar prioridad a aquellas especies de hongo con importancia real en la emisión de micotoxinas en el aire interior.

La tendencia a construir edificios cada vez más eficientes energéticamente también puede agravar el problema de las micotoxinas en el interior, dado que están fuertemente aisladas del exterior para ahorrar energía. Sin embargo, en su interior pueden darse condiciones favorables para el crecimiento de hongos, por ejemplo alrededor de determinados aparatos que utilizan agua, como las cafeteras.

Por lo que el estudio concluye que la presencia de micotoxinas en interiores debe ser tomada en consideración como un importante parámetro de la calidad del aire interior.

 

Fuente: Aerosolization of mycotoxins after growth of toxinogenic fungi on wallpaper , 

Imagen: Sylviane Bailly: Aspergillus esporulante

 

 

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