España destaca en Europa por el infradiagnóstico de las enfermedades asociadas al amianto

Las enfermedades asociadas al amianto son doblemente sigilosas o invisibles. Por una parte por su largo periodo de latencia desarrollandose sin síntomas incluso durante décadas y, por la otra, una voluntad de no reconocer una culpa histórica las convierte en enfermedades infradiagnosticadas y extremadamente dificiles de reconocimiento dentro del sistema de la Seguridad Social.

 

España destaca en Europa por el infradiagnóstico de las enfermedades asociadas al amianto

amiantoSegún datos de la OMS, el amianto es responsable de más de 100.000 muertes al año en todo el mundo y la UE estima que en el 2030 habrá provocado medio millón de muertes solo en el territorio comunitario. En España, el número de fallecidos se sitúa alrededor de los 2.300 anuales y la tasa de víctimas no decrecerá hasta el 2025.

Utilizado masivamente en la construcción y en la industria durante décadas, el amianto y algunos de sus derivados, como el fibrocemento, se hicieron omnipresentes en nuestro entorno. Hasta que en el año 2.000, la UE prohibió su uso y comercialización, una prohibición cuya aplicación el gobierno español aplazó hasta el 2002. Hace 15 años que se prohibió el amianto en España pero sigue matando.

Con esta prohibición, que todavía no existe en muchos países del mundo, se protege a nuevas generaciones de trabajadores en Europa. Sin embargo la prohibición llegó tarde para miles de personas que en sus lugares de trabajo inhalaron fibras de amianto y que, décadas después, por este motivo, han desarrollado enfermedades como la asbestosis, el mesotelioma o el cáncer de pulmón.

Un hecho que no es fácilmente reconocido, ni por la administración ni por las empresas implicadas. Y si es dificil en el caso de los trabajadores del amianto, lo es aún más para las victimas ambientales que han enfermado de forma pasiva por vivir cerca de fábricas que utilizaban este material o las victimas domésticas, familiares de los trabajadores, expuestos a la contaminación a través de las fibras de amianto que llevaban al hogar adheridas principalmente a sus ropas.

El infradiagnóstico

Un estudio elaborado por Alfredo Menéndez Navarro, catedrático de historia de la ciencia de la Universidad de Granada y Montserrat García Gómez, especialista en medicina del trabajo, salud pública y medicina preventiva, muestra que entre 1978 y 2011 se reconocieron en España sólo 164 casos de cáncer ocupacional relacionado con el amianto, con una tasa media anual de 0,08 por 105 empleados (0,13 en hombres y  0,002 en mujeres). 

El estudio muestra que las tasas de subestimación fueron del 93,% en varones y del 99,7% en mujeres para el mesotelioma pleural, y del 98,8% en varones y el 100%  en mujeres para el cáncer bronquial y pulmonar. En Europa, durante el año 2000, las tasas de cáncer ocupacional relacionadas con el amianto oscilaron entre 0,4 por 105 empleados en España y 7,32 por 105 empleados en Noruega. Estos hallazgos proporcionan evidencia de un bajo reconocimiento de los cánceres ocupacionales relacionados con el amianto en España y un gran desconocimiento de su impacto real sobre la salud en España.

Otro estudio, el Informe Eurogip publicado por la UE en el año 2000, señala a España como el Estado de la UE que menos casos de asbestosis y cánceres provocados por el amianto registra como enfermedad profesional, con unos volúmenes muy inferiores a los de Alemania, Francia, Italia y Bélgica.

¿Porqué el infradiagnóstico? Profesionales de la cooperativa de abogados y abogadas para la defensa de los derechos de la ciudadanía, Col·lectiu Ronda, explican que desde 1947, en plena dictadura franquista, existia una Orden del Ministerio de Trabajo que reconocia la existencia de enfermedades profesionales derivadas de trabajos expuestos a la inhalación de polvo de amianto. Ya entonces, la normativa establecia medidas preventivas como, por ejemplo, realizar controles de niveles de exposición de los trabajadores al material.

El problema es que las empresas incumplian sistemáticamente esta normativa y ni siquiera facilitaban un mínimo de información a los trabajadores.

Dentro del ámbito judicial, la responsabilidad empresarial en las enfermedades derivadas del amianto en el Estado español no empezó a reconocerse hasta el 2009, en que se ganaron los primeros juicios, a pesar de que las primeras demandas de trabajadores datan de la década de los años setenta.

Para la abogada Marta Barrera, especializada en la defensa laboral de los trabajadores afectados de enfermedades profesionales como consecuencia de la exposición al amianto, el infradiagnóstico está relacionado con las deficiencias de nuestro sistema de compensaciones. Y en el caso del amianto, se añade la voluntad de no reconocer una culpa histórica, ya que en España ha habido una regulación más laxa que en otros paises sobre el uso del amianto. El infradiagnóstico es una forma de no admitir la dejadez de funciones por parte de la Administración. "Tras no imponer sanciones durante décadas, si admites la magnitud del problema, también admites la magnitud de la culpa".

Además, no puede ignorarse el impacto económico, porque un mayor número de afectados implica un incremento en los gastos de pensiones e indemnizaciones asumidas por la Seguridad Social y por las empresas responsables.

Queda mucho por resolver entorno al amianto

Para profesionales del Col·lectiu Ronda, quedan muchas cuetiones pendientes entorno al amianto. Por ejemplo, no existe un fondo de compensación para los trabajadores afectados. Tampoco ha habido un reconocimiento definitivo para las víctimas domésticas, ni tan sólo inicial para las victimas ambientales.

Y, además, queda una enorme cantidad de amianto por todas partes. Amianto en gran parte caduco y que se va desgastando, aumentando las probabilidades de desprender las fibras que pueden ser letales.

 

Fuente: http://www.elcritic.cat/

 

 

 

 

 

 

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