La Comisión Europea ha emitido una Propuesta para añadir 15 nuevas sustancias a la lista de 33 contaminantes que deben ser monitorizados en la UE y cuyas concentraciones estan controladas y reguladas en el agua de ríos, lagos y zonas costeras. Entre estas se encuentran tres sustancias biocidas: cibutrina, diclorvós y terbutrina.
Investigadores de la Universitat Politècnica de València (UPV) han desarrollado una innovadora tecnología para la eliminación de microorganismos en alimentos, basada en la combinación de ultrasonidos y CO2. El nuevo tratamiento, que conserva los alimentos sin que éstos pierdan calidad organoléptica o nutricional, permitiría obtener productos de alta calidad con tiempos de proceso cortos.
La Agència de Salut Pública de Barcelona (ASPB) ha editado un documento informativo sobre los trihalometanos, subproductos de la desinfección del agua que se forman cuando se emplea el cloro como desinfectante. Estas sustancias implican potencialmente riesgos significativos para la salud, por lo que su presencia en el agua de consumo está regulada y ceñida a limites legislativos.
El sector vitivinícola afronta la potencial prohibición del uso del dióxido de azufre (SO2) para la limpieza y desinfección de las barricas de vino, debido al actual proceso de revisión y autorización de sustancias activas biocidas en la UE. El sector debería presentar un informe que justifique que no existe otra alternativa y que el tratamiento de las barricas con esa fórmula no causa ningún problema de salud o ambiental.
El INSHT ha publicado el documento "Límites de Exposición Profesional para Agentes Químicos en España 2012", que recoge los valores de referencia para la evaluación y control de los riesgos inherentes a la exposición, principalmente por inhalación, a los agentes químicos presentes en los puestos de trabajo, con el objetivo de proteger la salud de los trabajadores. El documento incluye sustancias como el amianto.
ACTUALIA, empresa especializada en sanidad ambiental, ha desarrollado una metodología de cálculo de la Huella Ecológica corporativa para cada uno de los sectores industriales. Este indicador, clave para la sostenibilidad, permite cuantificar objetivamente el impacto medioambiental de una determinada organización, comparado con la biocapacidad del planeta.