¿Conoces el Código europeo de Buenas Prácticas para la gestión de las chinches de la cama?

El Código europeo de buenas prácticas para el control de las chinches está dirigido a los técnicos de control de plagas, con el objetivo de aportarles los conocimientos científicos y las recomendaciones más actualizadas para el tratamiento de las infestaciones de chinches de la cama (Cimex lectularius). Desde la biología y comportamiento de esta plaga hasta el desarrollo de una estrategia adecuada para su control.

 

 

El control de las chinches de la cama

chincheEl Código europeo de buenas prácticas para el control de las chinches es un documento elaborado por la asociación Bedbug Foundation, organización independiente dedicada a aumentar la concienciación y mejorar el control de las chinches de la cama (Cimex lectularius), a través de la comunicación y la educación.

Es éste un documento cambiante, que va siendo actualizado según se van obteniendo nuevos conocimientos técnicos o científicos sobre la plaga, de modo que hace pocos meses se publicó su segunda edición, enfocada muy especialmente a los técnicos de control de plagas.

Nos parece interesante como documento de consulta en su totalidad, que abarca, entre otros, aspectos de la biologia y comportamiento de las chinches, la monitorización y el control con tratamientos físicos y químicos, o las estrategias para conseguir un tratamiento efectivo.

En este artículo, basado en el contenido del Código, queremos mirar con la lupa a este pequeño insecto para conocer más a fondo cómo es una chinche de la cama y cómo podemos darnos cuenta de que se ha colado en nuestro entorno.

¿Cómo podemos identificar las chinches?

Conocer la biología y el comportamiento del enemigo es esencial para poder identificarlo correctamente, localizar sus escondites y elaborar una estrategia de control efectiva.

Las chinches de la cama se alimentan únicamente de sangre, requiriendo una ingesta para desarrollarse en cada estadio o fase vital y pasar al siguiente, y también para reproducirse. 

El tiempo que necesitan para desarrollarse depende mucho de la temperatura ambiental. Por debajo de los 13ºC el desarrollo se paraliza, las hembras dejan de poner huevos y aquellos que ya están puestos no eclosionan. También por encima de los 36ºC tienen dificultades, ya que el daño producido por la temperatura en los simbiontes bacterianos, que les ayudan en la síntesis de micronutrientes, produce en ellas una fecundidad y supervivencia reducidas.

Pero, entre estos dos extremos se encuentran a gusto, con un descenso del tiempo de desarrollo a medida que incrementa la temperatura. En estas condiciones, una hembra puede poner entre 15 y 25 huevos por semana, y un total de más de 500 durante su vida.

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Asi que, reconocer correctamente todos los estadios vitales que pueden presentar las chinches y los signos de su presencia, es vital para aplicar rápidamente el tratamiento correcto antes de tener una infestación severa entre manos. 

En este sentido, si a pesar de tener experiencia tenemos dudas, la Bedbug Foundation ofrece un servicio gratuito de identificación de especímenes sospechosos de ser chinches de la cama.

Dado que las chinches no pasan por un estadio larval, las características físicas de este insecto son visibles en todas sus fases vitales, excepto en los huevos. Los ojos son pequeños pero claramente visibles, las antenas tienen 4 secciones, poseen 2 alas vestigiales y su abdomen es visible y está segmentado.

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Los huevos son pequeños (aprox. 1,2mm largo) y alargados. Pueden distinguirse los eclosionados de los viables en que estos últimos tienen un color perla y, durante las etapas avanzadas de desarrollo se les puede ver el punto del embrión. Los eclosionados, en cambio, tienen un aspecto translúcido y les falta uno de los extremos. 

No las confundamos con otros insectos

Hay que tener cuidado de no confundir las chinches con otros insectos domésticos, lo que puede provocar tratamientos erróneos o innecesarios. Los casos más frecuentes de confusión podrían ser los siguientes:

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Las ninfas pequeñas de cucaracha pueden parecerse, pero sus antenas largas y delgadas nos pueden ayudar a diferenciarlas. Los escarabajos de la alfombra, uno de los insectos domésticos más comunes, se parecen a las chinches en tamaño, forma y exuvias, pero los numerosos cabellos erizados de la mayoría de las larvas del escarabajo de la alfombra (y su exuvia) es una característica distintiva obvia. La chinche pirata raramente se encuentra en interiores pero si llega a entrar, hay que poner atención porque su forma es muy parecida a las ninfas de las chinches.

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La chinche de la cama tropical (Cimex hemipterus) no suele estar presente en domicilios europeos pero puede ser un souvenir inesperado después de un viaje a los trópicos. Se parece mucho a la chinche de la cama común (Cimex lectularius) pero es ligeramente más peluda y con un reborde más pequeño a los lados del tórax. En todo caso, el tratamiento será el mismo para las dos chinches.

Las pulgas, aunque tienen un aspecto y movimiento muy diferente a las chinches, pueden confundirse porque las picaduras de ambas son muy similares. A diferencia de las chinches, las pulgas producen heces secas y arenosas. Si estas pequeñas manchas negras se humedecen, se disuelven en una mancha roja.

También podemos confundir las chinches con el escarabajo araña, similar a las ninfas de Cimex lectularius de primer o segundo estadio tras la ingesta de sangre, por el tono rojizo del abdomen. No obstante, el escarabajo es una plaga de productos almacenados pero no pica al ser humano.  

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Otro candidato a ser confundido con la chinche de la cama es el Psocido, o piojo del libro, muy habitual en los hogares, especialmente en libros antiguos y productos almacenados, como la harina. Son muy parecidos en tamaño y color a la ninfa de primer estadio de la chinche y para distinguirlos vamos a necesitar una lupa. Los psocidos tienen antenas largas y delgadas y una cabeza muy pronunciada.

También el piojo humano de la cabeza (Pediculus humanus capitis) puede causar dudas. Al igual que las chinches, se alimenta de sangre y puede parecerse en tamaño a una ninfa de chinche de primer estadio. Pero su cuerpo es mucho más alargado y se mueve más lentamente. Además raramente se encuentran en otro lugar que no sea una cabeza humana, aunque al rascarse o peinarse pueden caerse y podriamos hallarlos ocasionalmente en la cama.   

Finalmente, también las chinches de las golondrinas se parecen mucho a las comunes, aunque las adultas son la mitad de largas que las comunes y su color es más pálido. Las ninfas son más dificiles de distinguir, pero, a diferencia de las chinches comunes, las chinches de la golondrina se hacen las muertas cuando se las molesta. Ocasionalmente, pueden acceder a dormitorios y picar a humanos si están cerca de nidos de golondrinas o vencejos, especialmente si estos están abandonados.

Indicadores de una infestación

La única evidencia absoluta de una infestación activa de chinches es detectar la presencia de ejemplares vivos, pero existen indicios de su posible presencia que pueden igualmente ponernos en guardia.

Por ejemplo, descubrir la presencia de huevos o encontrar las pieles desprendidas en las mudas de las ninfas. Con experiencia estas pieles son reconocibles de las de otros insectos. No obstante, pueden conservarse durante mucho tiempo, por lo que no las podemos utilizar para distinguir infestacciones activas de posibles infestaciones pasadas.

 

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Las manchas fecales

Tan pronto como ingieren su ración de sangre, las chinches empiezan a producir material fecal, oscuro y acuoso. Encontrar puntos oscuros, o manchas parecidas a tinta, que producen las heces de las chinches en las sábanas, el colchón o el somier son, a menudo, uno de los primeros indicadores de una infestación. 

No obstante, las heces de arañas, moscas o cucarachas alemanas pueden producir manchas muy similares, por lo que la ubicación de las mismas es un factor importante a la hora de distinguirlas. Las manchas que se encuentran en las paredes, el techo o en accesorios de iluminación son, con mayor probabilidad, producidas por moscas. Una herramienta que promete tener futuro son los kits identificadores de sangre, capaces de distinguir el material fecal de los insectos que se alimentan de sangre de los de otros invertebrados domésticos.  

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Las manchas fecales pueden variar desde un color negro hasta marrón claro, dependiendo de las proporciones relativas de sangre y ácido úrico digerido. El color también puede variar dependiendo de la absorvencia del sustrato  en el que son depositadas. Si la superficie es absorvente, como las sábanas, las manchas son absorvidas en las fibras y se parecen a las de la tinta de una pluma estilográfica. Sobre superficies no absorventes, como la madera barnizada, suelen secarse en forma de un bulto oscuro y elevado.   

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¿Cómo podemos descubrirlas?

En los domicilios particulares, realizar inspecciones rutinarias a la busca de chinches no tiene mucho sentido, a no ser que por determinadas circunstancias tengamos un riesgo de infestación. Sin embargo, en establecimientos turísticos, como hoteles o hostales, las inspecciones regulares son importantes.

Lo primero es estar preparados para poder reconocer los indicios de una infestación.

Y después, necesitaremos atención, para que esos indicios no nos pasen desapercibidos. Por ejemplo, revisar con atención las sábanas, a la busca de posibles manchas fecales, cada vez que se cambie la ropa de la cama. Y, de forma regular, también deberemos girar los colchones y revisar todo el entorno de la cama a fondo.

Las chinches se sienten a gusto y prosperan en entornos donde tienen abundantes escondites en las proximidades de su hospedador, preferentemente en grietas o pequeños agujeros. Las infestaciones pequeñas, las encontraremos, casi siempre, en la estructura de la cama o muy cerca de ella. Solamente en infestaciones grandes o en caso de que las chinches de hayan dispersado por la aplicación de productos químicos o tratamientos físicos, las encontraremos lejos de la cama.

En este sentido, puede ser útil minimizar la cantidad de elementos de mobiliario ubicados en las inmediaciones de la cama. Por una parte eliminamos posibles escondites y, por la otra, en caso de infestación tendremos menos objetos a desinsectar. Una zona de 1-2 metros de distancia a la cama deberia ser suficiente para mantener los objetos libres de chinches, siempre que la infestación se detecte pronto.

También podemos ponerselo más dificil a las molestas chinches utilizando productos para aislar la cama.

Por ejemplo, existen productos que evitan que las chinches puedan trepar por las patas de la cama. Los más simples son cintas adhesivas que se envuelven alrededor de las patas de la cama, donde quedan enganchadas las chinches que intentar subir. No obstante, no siempre son eficaces. También el uso de trampas de captura, ubicadas debajo de la cama o alrededor de las patas, puede ayudar a mantener la cama libre de chinches, siempre que, ni la cama ni la ropa de la cama esten en contacto con la pared. Hay que tener en cuenta que, tanto las cintas como las trampas, pierden eficacia por la acumulaciónde polvo, por lo que necesitan mantenimiento o reemplazo regulares.

Otra posible defensa contra las chinches es eliminar todas las grietas y orificios posibles, tapándolos con selladores de silicona o masilla, para dejarlas con las mínimas posibilidades posibles de esconderse. Pero, al tanto, porque si no sellamos las grietas a fondo y de forma correcta, y queda un agujero que sigue siendo accesible para las chinches después de la aplicación, es posible que, en lugar de deshacernos de ellas, les hayamos dotado de una protección adicional contra los tratamientos insecticidas en el futuro.
  

 

Os invitamos a seguir leyendo el Código europeo de buenas prácticas para el control de las chinches.

 

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Código Europeo para el Control de Chinches de la Cama

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