Técnicas analíticas ágiles en el control de brotes de legionelosis

Un alto porcentaje de los brotes ambientales de legionelosis tienen un origen desconocido o dudoso, pero el uso de técnicas analíticas nuevas, más rápidas que las basadas en el cultivo de la bacteria, aportan agilidad para tomar decisiones ante los primeros indicios de un brote. Un análisis rápido de las muchas muestras a tratar en los brotes ambientales contribuye a gestionar mejor las instalaciones de riesgo y disminuir el impacto de la Legionella sobre la salud pública.

 

Los límites del cultivo

legionellaAnte los primeros indicios de un brote ambiental de legionelosis, la agilidad de reacción es crucial para minimizar la exposición de la población a la bacteria que la origina, la Legionella.

Además de su relevancia en el ámbito sanitario, los brotes de legionelosis tienen también un fuerte impacto económico, especialmente sobre el sector turístico, y pueden generar una gran alarma social. 

Para gestionar un brote de legionelosis es fundamental poder realizar la determinación o el recuento en laboratorio de la especie de Legionella spp. que está proliferando y dispersándose, en una o varias instalaciones de riesgo, provocando los casos de la enfermedad. 

La información obtenida en el laboratorio es útil para decidir las acciones oportunas a realizar sobre dichas instalaciones, como la paralización temporal o una desinfección, y, además, permite profundizar en la identificación de la especie de Legionella detectada, tipificando la posible variedad serológica o genética y así poder comparar la cepa ambiental con la aislada en los enfermos. De este modo es posible que se llegue a localizar la o las fuentes de infección.

En la legislación española, el RD 865/2003, por el que se establecen los criterios higiénico-sanitarios para la prevención y control de la legionelosis, remite al ensayo por cultivo, según la Norma ISO 11731, para realizar la investigación y el recuento de Legionella spp en el laboratorio, al menos en el caso de las torres de refrigeración y condensadores evaporativos.

Este procedimiento, utilizado durante muchos años, sigue siendo el método de referencia. Sin embargo, el cultivo presenta algunas debilidades, especialmente en cuanto a la rapidez de respuesta ante las necesidades de un brote ambiental.

Al ser la Legionella una bacteria de crecimiento lento, no permite obtener resultados definitivos hasta pasados 10 o 12 días, mientras que su aislamiento está en torno a una semana, un período de tiempo no aceptable en el caso de un brote, donde la rapidez de acción es fundamental.

El cultivo también puede encontrarse con dificultades como la imposibilidad de aislamiento de colonias por la acción inhibidora de otros microorganismos, por el crecimiento invasivo de microbiota acompañante o porque las bacterias de Legionella spp no sean cultivables, pero sí viables.

Alternativas más ágiles

Actualmente existen otros métodos validados técnicamente con éxito, como la reacción en cadena de la polimerasa a tiempo real (qPCR)10 y la separación inmunomagnética (SIM), que son fundamentalmente más rápidos que el cultivo. 

Aportan resultados en 24-48h y , al no ser técnicas de cultivo, son más independientes de la presencia de otros microorganismos en la muestra y del estado metabólico en el que se encuentre la Legionella

Son de utilidad tanto en el control oficial como en el caso de los brotes epidémicos. En el caso de los brotes la ventaja más evidente de las técnicas rápidas es que permiten el cierre preventivo de instalaciones, que sean focos positivos, en los primeros momentos, rediciendo el tiempo de exposición de la población a la bacteria y disminuyendo su impacto sobre la salud pública.

También se ha demostrado que estos métodos permiten detectar instalaciones positivas que sería imposible con el recuento en placa, debido a las dificultades de crecimiento de la bacteria en un medio artificial en laboratorio, sobre todo en muestras sucias y por tanto potencialmente peligrosas.

Estas dos técnicas, qPCR y SIM, no permiten posteriores detecciones genéticas y serológicas más completas, pues ambos métodos lisan las células bacterianas. Pero también en este sentido, los métodos rápidos se han mostrado útiles, pues, ante muestras difíciles y falsos negativos por cultivo, permiten focalizar los esfuerzos del laboratorio en aislar las colonias de Legionella spp sobre unas pocas instalaciones.  Hecho este importante cuando se trata de grandes brotes ambientales, donde el número de muestras a tratar es muy grande y en muy poco tiempo.

Por tanto, se puede decir que los métodos rápidos ante un brote epidemiológico permiten una intervención sobre las instalaciones de riesgo mucho más amplia, rápida y económica. 

 

 

Fuente: Revista de Salud Ambiental, ponencia Experiencias de las nuevas técnicas analíticas en el control de brotes,  Juan Carlos Montero Rubio, Consejería de Sanidad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha

 

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